A nadie le gusta trabajar y que aún más le griten, pero el ingeniero de Sun Microsystems Brendan Gregg, pudo cuantificarlo realizando un experimento que demuestra que gritarle a los discos rígidos hace que aumenten su latencia significativamente. Para probar los efectos del ruido, y de la vibración en los discos duros, Gregg improvisó gritando ante ellos y monitoreó las operaciones de entrada y salida, así como las latencias de los discos a los que gritaba. Gregg probó su descubrimiento en diversos discos rígidos y obtuvo resultados similares en cada prueba. No obstante, a diferencia de los gritos el ruido de fondo continuo sin altibajos parece no afectar al funcionamiento de las computadoras. !Silencio que estoy trabajando con el ordenador!










